Teatro: ” El mal de la muerte “

El relato va de erotismo, de sexo, de amor. Dicho así, sin más, se puede inducir a un equívoco, porque de lo que va la obra es de erotismo sin belleza, de sexo sin deseo, de amor incapaz, de la incapacidad de amar, o sea, de la muerte que se llora, no porque se la espera con temor, sino porque se vive como si la gestación hubieran sido nueve meses de agonía y el nacimiento, la muerte. Una muerte que (se)respira, una muerte que puede ser contagiosa. Los de Quasar Teatro han trasladado la brevedad y la intensidad del relato al escenario, destilando su esencia gota a gota, con la lentitud a que invitan los silencios, con el aroma de ajustadas palabras justas, con el sabor de las lágrimas. Son el alambique dos personajes, sin nombre, una mujer y un hombre, ella y él. Él es portador del mal; ella una prostituta que, por el mismo precio, ejerce de terapeuta. La destilería, una habitación alquilada con una cama, una silla y dos paneles vacíos al fondo, sin más adornos. Una cama sobre la que dejar constancia de una patología incurable; una silla en la que sentar tanta muerte, de la que levantarse para seguir muriendo, tras uno y otros intentos frustrados para vivir algo parecido a la vida.

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En ‘El mal de la muerte’ , obra de Marguerite Duras, se rehúye la mirada, y el silencio es tan elocuente como la palabra. Mantener un equilibrio entre silencio y palabra, sin apenas mirarse, es una prueba para un actor, así como intentar que la piel de un cuerpo le hable a la de otro sin tener nada de pasión ni de ternura que decir. Son frecuentes los oscuros de muy poca duración que dan lugar a cambios de posición de los actores que conforman sucesivos cuadros escénicos como si de cuadros pictóricos se tratara, o como flashes cinematográficos con sus protagonistas a punto de moverse que, también formalmente, presenta la función.

La luz de dentro no permite saber si más allá de la habitación es de día o de noche. Sólo se oye el mar, que él no ve con los colores de las nubes que, como la vida, cambian, sino con la negrura de la muerte que vive con metástasis en el corazón.

Teatro Lagrada. C/ Ercilla, 20

Del 17 al 20 de diciembre

Funciones: de jueves a sábado a las 21 hrs. Domingo a las 20 hrs.

Entradas: 10 euros

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