Madrid: La Posada del Dragón

Fue construida como casa de huéspedes en 1868 por el arquitecto Francisco de Cubas, Marqués de Cubas, atendiendo a los postulados arquitectónicos que había en la época para este tipo de establecimientos, de ahí que en la memoria del proyecto se hiciera alusión expresa a que todas las plantas estuvieran divididas en habitaciones, guardando las medidas necesarias de higiene y dotando la planta baja de cuadra y cochera con capacidad para tres coches.

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Esta nueva posada, que debe su nombre al mítico dragón que estaba situado en la cercana Puerta Cerrada, vino a sumarse a la tradición centenaria que había en la Cava Baja (esta en concreto en el número 14) de aposentar a los miles de lugareños que llegaban a la ciudad en busca de un trabajo y de una vida mejor. Así, entre el siglo XV y XIX fueron numerosas las posadas que se localizan en esta calle, como, por ejemplo, la de Las ánimas, la de Vulcano, la del Pavo Real, la de San José, la del Navío del Gallo, la de San Pedro, la de San Isidro, la de la Soledad, y las del Madroño, del León de Oro y del Portugués. Era tal el trajín de viajeros que las compañías de postas y diligencias decidieron establecer las paradas de sus carruajes en esta calle, transformadas en el siglo XX en despachos de billetes y paradas de autobuses, como el que con destino a San Martín de Valdeiglesias se ubicó junto a esta Posada del Dragón.

En octubre de 2009 la Posada del Dragón abrirá sus puertas, pasará de ser una modesta posada abandonada a un pequeño hotel boutique de diseño vanguardista. La Posada del Dragón tendrá 16 habitaciones en las dos plantas superiores y tres en la primera planta, además de un pequeño restaurante y un bar en el que podremos tomar un café o una copa en una de las posadas con más solera de todo Madrid.

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