
El Consistorio ha elaborado un Plan Estratégico que compatibilizará las investigaciones arqueológicas con las visitas ciudadanas. Según el documento del proyecto, se han protegido las áreas excavadas y restituido los volúmenes originales de los laterales del foso y de la topografía original exterior, la barrera y la liza. Se ha rehabilitado el castillo con elementos propios de la zona y otros nuevos (renovando uno de los muros con piedra caliza procedente de Valladolid), y se ha recuperado entorno degradado o enterrado (el ajardinamiento palaciego, el foso y la Casa del Guarda, por ejemplo).
También se ha señalizado, iluminado y vallado la zona. A nivel administrativo, se ha transformado la parcela en área cultural y se ha incluido en el Inventario de Bienes Culturales de la Comunidad de Madrid. Se han instalado plataformas, paneles y elementos que permitirán la visita pública tanto de los alrededores como del resto del conjunto. Por último, se ha redactado un plan de autoprotección y otro de accesibilidad.







El barrio, y con esto me refiero al sentir popular de la practica totalildad de las personas que nos movemos por las inmediaciones del castillo, creía que se hiban a acometer actuaciones sobre el castillo en sí mismo, no sobre el foso, que por otra parte apenas es visible salvo que uno se “asome” al linde del mismo.
Los que hemos seguido las actiaciones hemos podido comprobar como los costes en mamposteria y trabajos se podían haber orientado a la recuperacion “integral” del castillo, pudiendo quedar como un uso mucho mas aprovechable que el de las visitas a unas ruinas, que es lo que en definitiva son.
Tratándose como se trata del único castillo medieval de la capital de España, uno piensa que bien hubiera merecido una restauración total, que sirviese para actos protocolarios del ayuntamiento, asi como para visitas o exposiciones especiales.
Pero no han ido por ese lado los derroteros, esperamos que alguna vez alguien tenga el coraje suficiente como para acometer este tipo de actuaciones.
SALUDOS.