La Real Casa de Correos

En la Puerta del Sol, a lo largo de toda su historia, ha sufrido un gran número de transformaciones. Una de ellas se llevó a cabo entre 1756 y 1760 cuando, bajo la dirección de Ventura Rodríguez, se derribaron las manzanas de casas, que se levantaron a su alrededor, para construir un edificio de Correos con su servicio centralizado, para toda la corte. El proyecto cambió de director, ya que Carlos II puso al frente a Jaime Marquet. Su edificio era de planta rectangular, con dos patios en su interior, y con cuatro fachadas de estilo francés, donde destacan la balconada y el portal con un frontón el cual remata esculturas de Antonio Primo.

En sus origenes, albergó la Capitanía General, el Gobierno Militar y a la guardia de prevención. Hacía 1847, se remodeló para albergar en Ministerio de la Gobernación, aunque en su planta baja siguió con sus funciones de correos, instalándose al año siguiente un telégrafo óptico central, sustituido más tarde por una telegrafía eléctrica.

Uno de los elementos más emblemáticos del edificio, son sus relojes. Uno de ellos, se sitúa en la fachada principal, procedente del antiguo hospital del Buen Suceso, y un segundo, realizado por Losada.

Tras la Guerra Civil y con el régimen de Franco, la Real Casa de Correos, se convirtió en la Dirección General de Seguridad del Estado. Ya en democracia, la Comunidad Autónoma de Madrid, compra el edificio, encargándo a Ramón Valls Navascués una pequeña reforma. Entre los años 96 y98 se convirtió en la sede de la Presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid, recuperando parte de su estructura original.

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