La Fundación Juan March reordena y renueva ” sus espacios “

La Fundación Juan March, ha renovado sus espacios dedicados a exposiciones, dentro de un proyecto más amplio de reordenación de la planta baja de su sede en Madrid, un edificio obra del arquitecto José Luis Picardo. Treinta y cuatro años después de su inauguración –el 24 de enero de 1975– los arquitectos Juan González de las Cuevas y Aurora Herrera han llevado a cabo una intervención cuidadosa consistente básicamente en modernizar, ampliar y dotar de mayor polivalencia a los espacios expositivos con un equipamiento técnico más completo y actualizado, dirigido a optimizar la climatización, iluminación y seguridad de las obras de arte. Las salas de exposiciones de la Fundación Juan March se sitúan así en los niveles más exigentes de la tecnología aplicada a los espacios museísticos.

La sobria elegancia y contundencia del edificio realizado por Picardo resultan realzadas con una mayor luminosidad y transparencia. El carácter emblemático que el edificio ha ido adquiriendo durante más de tres décadas se enriquece ahora gracias a un proyecto que conjuga el mármol, la madera y el cristal, e invita a entrar y a quedarse.

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El proyecto de los arquitectos ha atendido a la reordenación de los flujos de personas y a la racionalización de los servicios al público. El hall de entrada a la Fundación presenta un nuevo punto de información, recepción y atención al público, situado ahora en el centro del vestíbulo para mayor comodidad de los
visitantes de las exposiciones, los asistentes a los actos que se celebran en los auditorios de la planta –1 (donde está también la cafetería) y de quienes se dirigen a las distintas dependencias de la Fundación.

Los antiguos espacios en forma de “L” invertida se han convertido en una gran “U” invertida, divisible, con entrada y salida independiente, y que puede acoger hasta dos exposiciones simultáneamente. Permite, además, exponer obras de mayor formato y organizar el espacio con una mayor versatilidad y mejores resultados estéticos y prácticos.

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Las nuevas salas de exposiciones quedan ahora más protegidas de las oscilaciones de temperatura y corrientes de aire provenientes del exterior, lo que refuerza la seguridad de las obras de arte. Se han creado nuevos accesos, específicos para las obras de arte, así como un almacén de montaje directamente conectado con la sala y con las mismas condiciones de climatización que ésta. En un perímetro de 1,50 metros de ancho, que recorre toda la planta baja, se concentran las funciones de almacenamiento, conducciones y equipamientos de climatización, electricidad y seguridad que permiten intervenir mejor en la estructura de las paredes de la sala.

La superficie de la zona expositiva ha aumentado en un 30%, y en más de un 40% lo han hecho los metros lineales de cuelgue; y se ha ganado en altura (hasta 3,30 metros) al eliminar el falso techo por el que discurrían diversos equipamientos (electricidad y seguridad). Se ha actualizado y mejorado notablemente el sistema de climatización. Los nuevos equipos controlan cualquier variación en la temperatura y la humedad relativa de la sala. Asimismo, se ha sustituido el anterior sistema de iluminación por equipos más actualizados y polivalentes, dotados de proyectores con filtros y reguladores de intensidad individualizados. Un suelo sintético, de reciente aparición en el mercado, de suave textura y fácil mantenimiento, sustituye a la antigua moqueta en la sala de exposición, en continuidad cromática con el nuevo solado –de granito oscuro– del hall de la Fundación.

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