La fotografía de André Kertész en la Fundación Carlos de Amberes

La Fundación Carlos de Amberes organiza con la ocasión de la Presidencia Húngara de la Unión Europea, una exposición de la obra del fotógrafo húngaro André Kertész.

Hungría es uno de los focos más importantes de fotografía, en el periodo de entreguerras, dando al mundo fotógrafos de reconocido prestigio mundial como László Moholy – Nagy, Brassaï, Robert Capa y por supuesto André Kertész.

La exposición se basa en fondo del Museo Húngaro de la Fotografía, fondo que a su vez fue donado por el propio Kerétsz, y ampliada con otras obras puntuales. Unas cien imágenes, entre las que se exhiben las más emblemáticas, todas vintage, que ofrecen una visión bastante completa de la carrera de este magnífico fotógrafo, precursor de una de las corrientes fotográficas más importantes del pasado siglo XX, a través de un recorrido cronológico por los escenarios más importantes de su vida y obra: Hungría, Francia y Estados Unidos.

La primera parte de la muestra se dedica a sus primeros trabajos en Hungría, cuando con su primer sueldo se compra la que sería su primera cámara fotográfica, con las que captaran unas imágenes llenas de madurez y brillo. En 1914, alistado en el ejército, toma imágenes de la vida cotidiana de los soldados. En la Guerra es herido de gravedad, y se le traslada a un centro de rehabilitación, donde tomará sus primeras fotografías torcidas y de reflejos de agua.

La segunda parte se centra en Francia, ya que en 1925 se traslada a París, donde comienza una amistad con personajes como Man Ray, Tristan Tzara, Picasso, Colette o Sergei Eisenstein. Hacía los años 30, su personal estilo va evolucionando, de donde son la serie Distorsion sobre el cuerpo femenino , realizadas gracias a dos espejos deformantes de circo. Ésta mirada tan insólita no hace si no resaltar lo extraño de la realidad, pero sin falsificarlo. En estos años trabajó para revistas como Vu o Sunday Times.

Y la última parte de la exposición trata sus años americanos. Llega a Nueva York invitado por la agencia Keystone, donde acaba estableciéndose debido al inmediato estallido de la Segunda Guerra Mundial. Trabajará para la editorial Condé Nast, donde publicara en revistas como Harper’s Baazar o Vogue. En los años 50 se realizan exposiciones de su obra, convirtiéndose en un fotógrafo consagrado mundialmente. Tras la muerte de su esposa, y sumido en una gran depresión, comienza su serie From my Window, donde fotografiará objetos que compartió con su mujer. En 1984 regresa a su país natal, donde será condecorado con la Orden de la Bandera de la República Popular. En 1987, dos años después de su muerte, se inaugura el Museo de la Fotografía André Kertész en la ciudad donde veraneaba de joven, Szigetbecse.

Fundación Carlos de Amberes

Hasta el 10 de abril

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