Joyas del Arte: “Jesús entre los Doctores” de Durero

Durero, realizo este cuadro en su segundo viaje por Italia, concretamente en Venecia. El cuadro se ha identificado con un cuadro del que se habla en una carta que dirige a su amigo Willibald Pirckheimer, humanista alemán. La pintura en sí, alberga claras referencias a la pintura renacentista italiana, como lo muestra su composición, las medias figuras y la colocación de las cabezas a diferentes alturas y, el eje principal formado por la cara del Niño y las manos . A parte de otras características del arte nórdico.

La obra se firmó en la esquina del papel que sobresale del libro que hay en primer plano, con su anagrama.

Durero fue el principal pintor del Renacimiento alemán y el más importante propulsor de las nuevas ideas del norte de Europa.

Museo Thyssen – Bornemisza

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Un comentario

  1.   José Ramón dijo

    Hola. Me gustaría hacer un comentario sobre el cuadro Jesús entre los doctores de Durero.
    La verdad es que siempre me ha llamado la atención ese grupo de cuatro manos tan juntas que ocupan el centro del cuadro. Aunque se han dado distintas interpretaciones, a mi modo de ver ninguna justifica suficientemente tanto protagonismo dentro del cuadro ni lo forzado de alguno de los gestos.
    Finalmente, después de mucho mirarlas he llegado a la conclusión de que las cuatro manos están ahí apelotonadas formando una calavera.
    No es que sea demasiado evidente, pero yo creo que es intencionado. De ser así creo que justificaría mejor ese lugar tan destacado, como si el autor invitara al espectador a mirar un poco más allá.
    La posición del dedo índice de la mano derecha del rabino, junto con el hecho de que el dedo pulgar de la misma mano no sobresalga lo más mínimo, parecen marcar de forma intencionada la forma del cráneo. También el dedo meñique de la mano izquierda toma una posición forzada para contribuir a dar forma a la calavera. Con los dedos índice y pulgar de la mano izquierda de Jesús y el índice de su mano derecha se daría forma a la cuenca del ojo.
    Este tipo de trucos o juegos tampoco sería tan extraño. Pintores como Leonardo, Pieter Bruegel el Viejo o Baldung Grien gustaban de esconder detalles en sus cuadros, con significados que no estaban a la vista de todos.
    El caso más parecido que se me ocurre es el trampantojo de la calavera que Hans Holbein el Joven pintaría años más tarde en su cuadro de Los embajadores. He de decir que ésta me gusta más, la de Holbein siempre he pensado que estropeaba el cuadro.
    Me gustaría conocer alguna opinión.
    Saludos.

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