Historia de la gastronomía madrileña

Encontraremos en la historia de la gastronomía madrileña dos cocinas, una denominada popular y otra denominada aristocrática.

Debido a la conquista de Toledo por Alfonso VI la gastronomía de Madrid debía ser la misma que en Al Andalus: cocina muy variada compuesta principalmente de dátiles, miel, leche, que se mezclaban con pasta de sémola y cuscús norteafricano.

La cocina, a partir de este momento, fue transformándose muy lentamente, hasta que fue fijada por Felipe II como capital de España.

La población entonces del antiguo enclave árabe se duplico, por un lado la corte y por otro el pueblo, hecho que empezó a definir unos rasgos muy característicos e independientes en la gastronomía madrileña.

Se distingue una cocina sofisticada (corte) y una cocina humilde (pueblo), que continuó hasta el siglo XIX, aunque con un trasvase muy constante. La tortilla de patata siendo un manjar real se traspasa al pueblo y la liebre (famoso pastel de liebre) era muy popular entre el pueblo y se convirtió en un plato real.

Gracias a que se difuminó esta división en siglo XIX, surgieron las casas de comidas, las fondas y los restaurantes modernos.

Estos locales junto con las confiterías, los mesones, cafés, han pasado a formar un estupendo escenario gastronómico en Madrid desde finales del siglo XIX hasta nuestro siglo actual.

Rico besugo a la madrileña, antiguo cocido tres vuelcos, famosos soldaditos de Pavía, los bartolillos, el suculento potaje de vigilia, chocolate con churros, etc. Sin olvidarnos de las tradicionales tapas servidas en los bares para acompañar nuestra bebida.

Disfruta de numerosas joyas gastronómicas, deliciosas, nutritivas a la par de suculentas que te ofrecen la gran cantidad de restaurantes de la Comunidad de Madrid.

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