Gaudeamus café.

Gaudeamus café es un café y biblioteca ubicado en la cuarta planta de la preciosa iglesia de las Escuelas Pías, en el área más vanguardista y multicultural de la ciudad, el barrio de Lavapiés, es una joya de la arquitectura madrileña que se ha convertido en un centro de ocio, música y cultura, en un referente de moda, intelectualidad y expresión artística.

El espacio cuenta con dos zonas diferenciadas: la zona de restaurante, ideal para cenar a precio muy razonable y con la posibilidad de un menú cerrado para grupos, y la zona de bar de copas, flanqueada por un espacio chill out con tumbonas y una gran barra circular, perfecta para prolongar la cena con copas o para tomarse algo disfrutando de las vistas que ofrece su privilegiada ubicación. La decoración de la terraza, muy orgánica, esta conseguida a base de una iluminación naranja con lámparas de resina en forma de cono y otras en forma de bidones reciclados en objetos luminosos, que crean una atmósfera cálida, acogedora y relajante. Además, han añadido un luminoso encima de los toldos y han iluminado la preciosa cúpula de la iglesia, con lo cual el aspecto nocturno de la terraza es espectacular. Una terraza muy chic dirigida a todo tipo de gente, pero que se llena de vecinos modernos de Lavapiés, bohemios burgueses, pijos alternativos…


Su agenda cultural incluye tertulias, mesas redondas , actuaciones de magia, conciertos de blues, algún cortometraje o tertulia poética. En definitiva, muy recomendable.

Gaudeamus Café
Dirección: Tribulete, 14 (4ª planta. Edificio Escuelas Pías. UNED).
Zona: Centro.
Localidad: Madrid.
Metro: Lavapiés.
Tfn: 91 528 25 94.
Tipo de local: Café
Horario: Lunes a viernes de 15.30 h. a 24 h. Sábados de 20 h. a 0 mad. Domingos cerrado.
Código Postal: 28014

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Un comentario

  1.   Sandra dijo

    Tenía muchas expectativas con este sitio y me ha parecido una auténtica decepción. Los precios son un descaro y no por otra cosa sino porque la cocina está mala, mal cocinada.
    La terraza es una maravilla pero disfrutarla es difícil con el planteamiento del Gaudeamus. Va por rigurosao turno 20.30h-22h; 22.30h-00h. Los camareros te dan pistoletazo de salida para que te puedas sentar a las 20.30h y te asedian para que pidas cuanto antes. Lo curioso es que hay una carta para cuatro personas. No tiene carta de vinos. Te los canta el camarero.
    Nos sirvieron por este orden:
    Primero unas empanadillas de pollo y queso. Me abstengo de comentarios. Un pastel de hojaldre con relleno.
    Croquetas: pensábamso que era una apuesta segura pero su densidad las hacía incomprensiblemente incomibles (demasiada harina). El sabor tampoco era bueno, soso.
    El pastel de foie estaba también mal cocinado y la textura era muy muy desagradable. Inaudito. Era una porción muy mona y pequeña aunque como no nos gustó, fue suficiente. Dudo que fuera reducción de Pedro Ximénez. Estaba más cerca de ser simplemente vinagre balsámico. Muy pero que muy muy mal.
    Hay otro plato que probamos,”berengenas y calabacines estilo Gaudeamus”. Es una especie de tempura con montones de aceite en el propio plato y claro, en los vegetales. Fueron lo último y entre plato y plato dejaron mucho tiempo. Lo queb pasó es que ante los tres primeros platos no nos quedaba ganas de más y esta porción de aceite ya nos sobraba. Ahí lo dejamos.
    Por supuesto no quisimos ya ni postre.
    Por suerte acabamso a las 22h que era cuando acababa nuestro turno.
    Recomendable? Nunca. Volver? Jamás. Y si no se puede decir “jamás” diré que a la zona que sólo se bebe. Al restaurante desde luego que no.
    En general no merece la pena tanta gestión de tiempo para lo que te ofrecen.
    Me dio pena porque le tenía parecio a este sitio.
    Por suerte, Madrid, es un sitio con mucha oferta.

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