Francis Bacon en el Prado

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El Museo del Prado rinde un homenaje al pintor dublinés en el primer centenario de su nacimiento. Es también un homenaje a un hombre que paso las horas muertas entre sus salas, empapándose de todo el arte que podía. Gran conocedor de los pintores españoles, admiraba a Picasso, Veláquez y a Goya. También mantuvo una gran relación con la ciudad de Madrid ya que se enamoro de un joven madrileño y viajaba frecuentemente y en ella paso sus últimos días, murió en una clínica de la capital.

La muestra la componen 78 obras entre pinturas y objetos de su archivo personal. Que repasa su trayectoria desde casi sus inicios en el 46 hasta su muerte en 1992.  Temáticamente está dividida siguiendo conceptos derivados de los asuntos que trató durante su vida: Animal, Zona, Aprensión, Crucifixión, Crisis, Archivo, Retrato, Memorial, Épico y Final.  Entre todas las obras que podemos contemplar están los 15 trípticos más famosos de su producción, los retratos que realizó a George Dyer, su amante que terminó suicidándose y que retrataba casi obsesivamente. La famosa interpretación del Papa Inocencio X, de Velázquez, el cual distorsiono hasta convertirlo en una imagen de aislamiento y desesperación. El tríptico inspirado en T.S Eliot y así un largo etcétera.

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Violencia, sexo, el ser humano, el tiempo, la nostalgia o la muerte son los temas de sus obras. Se solía inspirar en reproducciones, reuniendo una extensa colección de libros, revistas y catálogos. Estudiando algunas imágenes clave para poder profundizar más allá de la apariencia superficial. Entre sus motivos tempranos, que perdurarán durante toda su carrera, están el desnudo masculino como revelador de la fragilidad de la figura humana, y el grito que expresa angustias reprimidas y violentas. Siempre tuvo una actitud filosófica ante la naturaleza humana, reflejo de su convicción de que, sin Dios, el ser humano está sujeto a las mismas pulsiones naturales de violencia, lascivia y miedo que cualquier animal.

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Para la observación de su pintura se requiere una máxima concentración y dejar atrás prejuicios, abrir los ojos a su concepto de belleza y a su descarnada visión del ser humano.

Muchas de las obras las aporta la Tate Britain de Londres, donde ya se ha podido ver la exposición, también el Metropolitan of Art de Nueva York ha participado en la organización, a esta ciudad viajará después de su periplo madrileño.

Lugar: Museo del Prado. Pº del Prado

Horarios:  De 9.00h a 20.00h: De martes a domingos y festivos.

Hasta el 19 de abril

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