Las canciones de Hamel son dolorosamente pegadizas, o a veces simplemente dolorosas. Yuxtaponen a menudo letras tristes y mordaces con melodías que te atraen. Imagina una gran banda en la que tocaría Frank Sinatra o Peggy Lee mezclando con la emoción de Jeff Buckley… Hamel es complejo, seductivo, listo. Hamel es encanto. Sus canciones reflejan delicadeza, ansiedad, euforia. Su cara cautiva. Parece mayor pero también más joven que sus 32 años. Nació en La Haya y vivió allí hasta los 12 cuando por razones de trabajo, su padre se vio forzado a mudar a la familia de una ciudad a otra. Estos cambio de residencia, fue la primera experiencia de Hamel en sentirse diferente, separado, alienado.

A los 17 años se independizó a Utrech y allí estudió música durante 6 años. Cantó desde Old Jazz a Bossanova e incluso ganó un concurso donde buscaban a un vocalista de jazz. En 2005 cerró un contrato con el sello holandés Dox Records. Su sonido es inusual, una compleja mezcla de inspiraciones. Uno de sus mentores fue Jon Hendricks, una leyenda del jazz americano, con quien trabajó.
Hamel
Lunes 2 de noviembre. Sala Moby Dick
Entradas: 10 euros en ticketmaster. 14 en taquilla






que bueno