El nuevo Sushiwakka

En menos de un año, Sushiwakka ha enganchado a una amplísima clientela aficionada a la gastronomía oriental. Para muchos, su original nombre suena a cocina asiática, tanto china como japonesa, así como a deliciosos cócteles, música moderna y ambiente divertido. Ahora, esta fórmula, que permite introducirse o rendirse incondicionalmente a la vertiente más atrevida de esta cocina, llega al número 93 de la calle Serrano (Esquina con María de Molina ).

La creadora del concepto no es otra que la audaz emprendedora María Li Bao, quien se ha atrevido con el desembarco en el exclusivo barrio de Salamanca. La nueva apuesta pasa por bocados clásicos, véase sashimi con pescados de primera calidad y cortes al estilo japonés, por ejemplo, de salmón, lubina, atún toro y pulpo; nigiri de anguila, pez mantequilla o vieira, tan sólo por citar algunos, y variedades tradicionales de maki roll, temaki, maki y kushiyaki, es decir, brochetas al teriyaki. El contrapunto lo ponen propuestas inéditas como el sushi de buey wagyu mini burguer, el maki de foie con un toque afrutado, maki roll de cangrejo japonés en tempura y acompañado de su salsa o rollitos de paletilla ibérica y mousse de foie.

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Si bien, quienes deseen tomar alguna receta made in Spain pueden optar por el atún a la parrilla sobre salmorejo, las supremas de salmón al brut nature o el secreto ibérico a la parrilla sobre salsa de pasas y piñones. A mediodía, están disponibles tres menús: Español (11,50 €), Japonés (17.00 €) y el degustación, denominado Wakka (24 €), también en horario nocturno.

La innovación culinaria es, por tanto, una de las marcas diferenciadoras. Asimismo, lo es la barra giratoria de sushi y otras especialidades orientales. Diseñada para un máximo de 14 personas, permite degustar de manera más informal las recetas que en el momento elaboran los sushimen. El precio único de los platos es de 3,90 €. En esta barra, en las mesas altas cercanas y, por supuesto, cómodamente en los diferentes salones, se puede prolongar la sobremesa tomando un cóctel. La carta cuenta con una amplísima selección de combinados para todos los gustos, con y sin alcohol.

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Del alarde estético que supone la decoración se ha ocupado Li Bao en colaboración con la prestigiosa interiorista Aurora Gámez. Ambas han exprimido al máximo las posibilidades que brindaban los 500 metros cuadrados del local que, de día, inunda la luz natural gracias a los grandes ventanales y terrazas. El resultado es único y peculiar, incluso, da la sensación de que un bosque alegórico hubiese crecido en el interior. Troncos y ramas naturales así como flores serigrafiadas ‘creciendo’ por doquier permiten imaginar que, en cualquier rincón puede asomarse una ninfa o elfo. A modo de bosque de fábula, incluso las terrazas albergan naturaleza muerta y cuelgan jaulas de madera, eso sí, las aves quedaron en libertad. Las ramas han crecido sobre las llamativas lámparas que, a modo de paraguas, coronan los originales sofás en forma de concha y tonos rosas, del segundo comedor. Existen otros dos espacios que pueden utilizarse como reservado para 20-30 comensales y que se caracterizan, asimismo, por la elegancia y sofisticación.


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