El Cine Doré

El primer cinematógrafo de Madrid fue instalado, en 1896, por un concesionario de Lumière en los bajos del desaparecido Hotel de Rusia, en la Carrera de San Jerónimo. A comienzos del siglo XX las películas se proyectaban en “salones“, barracones itinerantes, teatros o salas de espectáculos. A medida que aumentó el metraje de las películas, se fueron construyendo barracones fijos en solares vacíos. Su estructura seguía siendo fundamentalmente de madera, pero, poco a poco, se fueron añadiendo paredes de mampostería, decorados de escayola y adornos que atrajesen al público. El Cine Doré es uno de los locales cinematográficos de Madrid, y nació como un local para diversas actividades sociales de ocio: lo que entonces se llamaba “un salón”.

El cine Doré se encuentra en  la calle Santa Isabel, número 3.  Inaugurado en diciembre de 1912 aunque la construcción actual data de 1923 (proyecto de 1922 del arquitecto Críspulo Moro Cabeza), aunque fue reformado por Manuel López-Mora Villegas en 1925. Tenía capacidad para 1.250 espectadores y estaba compuesto de planta baja y dos pisos, jardín y salón fumador.  El estilo modernista que se adoptó para el Doré era el habitual en los cinematógrafos de principios de siglo y era coherente con la arquitectura que se estaba realizando entonces en Madrid.

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En los años inmediatamente posteriores a su inauguración, el Cine Doré debió de ser bastante famoso y el negocio, próspero. Prueba de ello son las obras que se llevaron a cabo en su interior. En  1924, el entonces arrendatario (Aurelio Ruiz) encargó al arquitecto Manuel López-Mora una nueva distribución de palcos en la última planta y en los laterales. Con gran éxito se exhibieron en el Cine Doré “Gloria que mata” (enero de 1925), de Rafael Salvador, un documental sobre la muerte del torero Manuel Granero; y “Frivolinas” (abril de 1927), dirigida por Arturo Carballo, empresario del propio cine, integrada por diversos números de revista sin esquema argumental, y cuya restauración ha llevado a cabo recientemente la Filmoteca Española.

No obstante, fueron escasos los estrenos  que se realizaron en su sala. La proyección se efectuaba con la interpretación de los temas musicales por una orquesta y unos coros. Entre sus principales intérpretes figuraban conocidos artistas de aquellos años, como María Caballé, Rosita Rodrigo, Eva Stachino, “Ramper” y Miguel Ligero. La existencia del Cine Doré llegó a verse afectada por el paulatino declive del barrio de Antón Martín, que perdería sus principales funciones, quedando reducido a un conjunto de servicios: mercados, cines, etc.

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Transformado en sala de reestreno, con dos sesiones diarias, acabó recibiendo el peyorativo apelativo de palacio de las pipas.Hasta su cierre, en 1963, fue un cine de barriada. Cuando se temía por su supervivencia, el Ministerio de Cultura acudió al rescate, proyectando recuperarlo para sus actividades. Desde 1989 es la sede de la Filmoteca Española, donde se llevan a cabo sus sesiones públicas. Una cuidadosa reforma permitió recuperar la bella fachada y la sala principal. Además  abrió otra sala de proyección en el sótano y se pueden realizar exhibiciones en la terraza. En el vestíbulo del complejo se abre un café y una librería especializada en temas cinematográficos. Se consigue así dotar, por primera vez, a la Filmoteca Española de un local propio para sus proyecciones públicas y recuperar uno de los más antiguos y característicos cines de Madrid, dentro del llamado eje Atocha-Antón Martín, con perspectivas de consolidarse como renovado foco cultural de la ciudad.

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Existe la creencia de que el nombre es un homenaje al artista francés, grabador e ilustrador Gustavo Doré.  Otra idea es que, según fuentes,  su nombre real era Cine DO-RE (posiblemente en alusión a las dos primeras notas musicales)y, en fotografías de la década de los 60  se puede ver  que efectivamente el nombre del cine es DO-RE. Posiblemente en la última restauración no se repintó el guión entre ambas sílabas.

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