Crónica de una noche en blanco.

Madrid vivó anoche su tercera edición de la Noche en Blanco. Con las largas colas y el frío como protagonistas, más de 170 espectáculos de teatro, danza, música, artes visuales o arquitectura  adornaron la ciudad y quitaron el sueño a los cientos de miles de personas que se echaron a la calle de la capital.

Los espacios más emblemáticos de Madrid fueron el escenario de una noche cultural que comenzó a las 21.00 horas y se prolongó hasta las 7.00 horas de la mañana, una cita a la que los madrileños acudieron en masa con ganas de pasarlo bien y de aprender.

Los museos y las salas de exposiciones abrieron sus puertas. Muy cerca, en la Gran Vía, donde los peatones caminaban libres de tráfico, se abrían las puertas para entrar en exposiciones como la del fotógrafo Axel Hutte en el Edificio Telefónica, en el que también se instaló la obra “Comfort #6” de los suizos Lang y Baumann: una gran pieza hinchable compuesta por tubos cilíndricos.

Incluso las salas de conciertos, como la Wurlitzer Ballroom o el Costello, ofrecieron una programación especial en esta cita con la cultura, a la que también se sumaron los teatros.

La decepción de la noche:
Con desilusión y decepcionados abandonaron la calle Alcalá las miles de personas que se congregaron para ver el espectáculo del funambulista Jade Kindar-Martin, cuando se canceló por el viento la actuación que tenía programada para una de la madrugada.

Lo mejor de la noche:
El concierto de jazz que se celebró en la escalinata del Congreso de los Diputados

¡¡¡¡Hasta el año que viene!!!!

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