” Brillos en bronce. Colecciones de reyes “

La muestra  presenta el conjunto de bronces de pequeño formato reunidos por los monarcas españoles a lo largo de las dinastías de los Austrias y de los Borbones. Organizada temáticamente recoge los siguientes apartados: La colección de Escultura en Bronce bajo los Austrias, El Gusto por la Antigüedad Clásica, Los Borbones y el Cambio de Gusto, Carlos III y La Colección de Pequeños Bronces de Carlos IV.

Se exponen en total 123 piezas, bronces en su mayoría, además pintura y obras en papel. Proceden sobre todo de las Colecciones Reales, pero otras se han recibido en préstamo de instituciones españolas: Museo del Prado, Museo Arqueológico Nacional y Museo de la Casa de la Moneda- y colecciones particulares.

bronce

Las cortes francesa, la inglesa y la española dedicaron enorme atención a este tipo de obras durante los siglos XVI, XVII, y XVIII, conformando importantes colecciones. El pequeño bronce surgió en Italia. Son esculturas en pequeño formato -su altura no excede de los 50 centímetros – realizadas con la técnica  “a la cera perdida” y que príncipes y aristócratas adquirían para decorar los studiolos o gabinetes.

Los regalos diplomáticos recibidos por Felipe II inician la colección. Entre ellos se encuentran esculturas de origen italiano obra de Pier Jacoppo Alari Bonalcosi “Antico” o procedentes de los  talleres de Andrea Brioscio “Riccio” y de Severo de Rabean. Felipe IV aumenta la colección asesorado por Velázquez en su viaje a Italia para encargar diversas obras. Destacan el vaciado en escayola de un león, obra de Mateo Bonucelli ayudante de Bernini; las copias reducidas del Hermafrodita o el Toro Farnesio, encargadas a Antonio Susini y también la Fuente de los Cuatro Ríos obra de Gian Lorenzo Bernini.

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Los grabados  procedentes de la Bibliotheque Royale de Belgique, nos acercan a la serie de los planetas, magníficas esculturas de Venus, Mercurio, Marte y Saturno obra de Jacques de Jonghelinck, situadas en el Salón del Trono del Palacio Real de Madrid. Carlos III al abandonar Nápoles para ocupar el Trono de España, ordenó hacer modelos en yeso de alguna de las piezas más representativas que se encontraron en las excavaciones de Pompeya y Herculano, para luego vaciarlas en bronce. Las piezas reunidas por el Conde de Paroy, se  pusieron a la venta en la época de la Revolución Francesa en gran parte procedentes del Mobilier de France. Carlos IV adquirió la colección lo que aumentó las Colecciones Reales.

En la actualidad el interés por estas colecciones en el ámbito nacional e internacional se ha acrecentado. Esta muestra constituye por lo tanto una de las fuentes para el conocimiento de este tipo de obras al exhibirse estas magníficas piezas que de otro modo no se apreciarían al formar parte de diversos conjuntos decorativos.

Palacio Real. C/ Bailén, s/n

Hasta el 24 de enero

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